Los mejores 20 sitios por los que he conducido

No es que yo sea un gran experto conductor ni mucho menos, pero la verdad es que me gusta conducir y me gusta ver cosas desde el coche. Esta es una lista de los 15 mejores sitios por los que he conducido:

1. Parque Nacional de Jotunheim, Noruega, con un Volkswagen Passat Variant

Nieves perennes y glaciares persistentes en las mayores elevaciones orográficas de toda Escandinavia.

Parque Nacional de Jotunheim, Noruega


2. Ruta escénica del Cantábrico, en el País Vasco, con un Nissan Qashqai

Acantilados y más acantilados, salpicados de pueblecitos de pescadores.
Ruta escénica en coche


3. Ruta escénica de los acantilados de Madeira, con un Renault Clio

Costas retorcidas que surgen y caen al mar en esta isla volcánica del Atlántico.

Ruta escénica en coche


4. Ruta escénica del Rín, Alemania, con un Nissan Note

Ruta completa por los rios Mosela y Rin, rodeados de viñedos y pueblos alemanes encantadores.

Ruta escénica en coche


5. Ruta prohibida por un país fantasma, la República Turca de Chipre del Norte, con un Kia Picanto

Ambiente ultra-militarizado y asfixiante en un país fantasma que no es reconocido por ningún país excepto por Turquía. Frontera controlada por los Cascos Azules de la ONU.

Ruta escénica en coche


6. Ruta por el desierto de Túnez, con un Toyota Land Cruiser

Horizontes infinitos en uno de los lugares más inhóspitos del mundo, donde la ausencia de vida es total.

Ruta escénica en coche


7. Ruta alpina por Interlaken – Berner Oberland – Grindelwald (Suiza), con un Nissan Qashqai

Paisajes de cuento y carreteras de videojuego.

Ruta escénica en coche


8. Ruta rural por el interior de Irlanda, con un Ford Fiesta

Praderas verdes, grandes acantilados y ovejas para aburrir, con alguna que otra cruz celta al lado de la carretera.

Ruta escénica en coche


9. Ruta por la costa adriática, Croacia, con un Nissan Qashqai

Bosques de pinos, ensenadas y playas con vistas a islas deshabitadas por la costa croata de Dalmacia

Ruta escénica en coche por Croacia


10. Ruta de los Cátaros, Sur de Francia, con un Peugeot 206

Preciosos y tranquilos pueblecitos en uno de los mejores rincones del Mediterráneo.

Ruta escénica en coche


11. Escalera del troll (Trollstigen), Noruega, con un Volkswagen Passat Variant

Una de las carreteras habituales en Top Gear…

Escalera del troll (Trollstigen), Noruega


12. Ruta por el Parque Natural de las Bárdenas Reales en Navarra, con un Nissan Qashqai

Ambiente depresivo y paisaje devastado por la sequía en el Norte de España.

Parque Natural de las Bárdenas Reales


13. Ruta del Peloponeso en Grecia, con un Peugeot 308

Todo buen conductor debería conducir por Grecia alguna vez: adelantamientos imposibles, coches por el arcén y tres coches en paralelo cuando sólo hay dos carriles

Ruta escénica en coche


14. Por las Autobahnen alemanas, con un Volkswagen Polo

Tocando la suela del pié con la alfombrilla en las autopistas sin límite de velocidad germanas.

Ruta escénica en coche


15. Por la Costa Smeralda (Italia), con un Nissan Juke

Playas de ensueño y lomas de bosque que caen sobre calas azul turquesa salpicadas de veleros.

Ruta escénica en coche Costa Smeralda Italia


16. Viaducto de Millau, con un Citroën ZX

Atravesando una maravilla de la ingeniería moderna, sólo comparable con el puente que une Grecia continental con la península del Peloponeso en Grecia.

Ruta escénica en coche


17. Carretera del Atlántico (Atlanterhavsveien), Noruega, con un Volkswagen Passat Variant

Una de las habituales en todas las listas de las mejores carreteras del mundo, en la costa atlántica de Noruega.

Carretera del Atlántico (Atlanterhavsveien), Noruega


18. San Bernardino Pass, Suiza, con un Nissan Qashqai

Otro de los clásicos de Top Gear y de las carreteras de curvas más exigentes del mundo, entre los cantones de Graubünden y Ticino.

Paso de San Bernardino, Suiza


19. Planicies de Polonia, con un Nissan Qashqai 2a generación

Paisajes desolados, planicies desarboladas, lluvia, nieve y barro por el corazón de la Polonia interior.

Poland scenic route


20. Frontera entre Francia y Suiza, con un Nissan Qashqai

Metros de nieve en la frontera entre Suiza y Francia

Paso de San Bernardino, Suiza

Las 10 mejores canciones griegas (3): Otros estilos

Sigo con la tercera parte de las mejores 50 canciones griegas. Para los que han llegado aquí buscando “mejores canciones griegas” en Google, comentar que esta serie de posts recogen las 50 mejores canciones de la música griega, sea tradicional o moderna, dance o metal, lenta o rápida. Ya hicimos la lista con las mejores canciones griegas de baladas y también la de las mejores canciones de música griega pero de sustrato tradicional, étnico o folclórico (turbofolk).

Sakis Rouvas – Den Exei Sidera H Kardia Sou

Giorgos Giannias – Ti den ekana gia sena

Katerina Moutsatsou & Dimitris Korgialas – Mia fwra

Kaiti Garbi – Arxizw Polemo

Katerina Topazi – Moni Ksana

Natassa Theodoridou – Skoupidiariko

Notis Sfakianakis – Oi Skies

Giannis Ploutarxos – I Kardia Mou Einai Zalismeni

Hristina Koletsa – 6h Aisthisi

Giorgios Alkaios – Kai Na Borousa

Nissan Xterra vs Dacia Duster

El Dacia Duster está teniendo un éxito inesperado. En sus dos primeras semanas de comercialización, en 2010, vendió nada menos que 5.000 unidades, y desde entonces ha ido escalando posiciones en muchos mercados, y no sólo en países como Rumanía o Turquía.

Sin ir más lejos, en Francia es un auténtica locura, y hay meses de espera para hacerse con uno. Nunca Renault podría haber pensado que un Dacia iba a tener más éxito que sus propios coches. A los franceses les encanta la combinación de habilidades camperas con el diseño poco agresivo. De hecho, les gusta tanto que han llegado a verse anunciados Dacias Duster de segunda mano más caros que nuevos, para aquellos a los que no les importa pagar un poco más por hacerse con uno y no tener que estar en una lista de espera de hasta 7 meses (algo parecido pasó también en España en 2008 y 2009 con el Nissan Qashqai).

Para acabar de rematar la jugada, el llamado “SUV de los pobres” 2010 fue elegido mejor 4×4 del año en Francia, desesperando a los que pagan 3, 4, 5 y 6 veces más por otros todoterrenos de marcas de más renombre como Nissan, Land Rover, Toyota o Mitsubishi. Tanto es el éxito del Dacia Duster que Renault lo vende como Renault Duster en Argentina y Brasil, mientras que es posible que se venda como Nissan en la India y otros países. En este último caso, el Dacia Duster podría ser como una especie de Nissan Xterra. De hecho, se parecen bastante (salvando las distancias entre un mastodonte y auténtico Nissan Xterra con un más débil y modesto Dacia Duster):

nissan-xterra-dacia-duster

nissan-xterra-dacia-duster-02

La nueva consideración de la llamada teléfonica

Un brillante artículo en El País pone de manifiesto una realidad de la que cada vez somos más conscientes: la llamada telefónica está adoptando una nueva consideración, y además se está convirtiendo en algo considerado desfasado socialmente. El artículo dice,

Me dicen que hablar es una práctica demodé. Y es posible, hay que mirar de frente al teléfono y reconocer que sólo suena cuando llaman los padres, los jefes o sus secretarias y los operadores de telemarketing. Punto. Desde 2009 las operadoras telefónicas comenzaron a reportar el crecimiento del tráfico de cualquier tipo de datos, excepto los de voz.

El artículo destaca varias razones por las que cada vez más procuramos evitar las llamadas telefónicas:

¿Quién llama y quién osa devolver las llamadas? ¿Para qué? Todos son riesgos. En ocasiones, la voz tiembla; las palabras se atragantan; la respiración traiciona; los silencios son demasiado elocuentes. Se consume tiempo. Y lo peor, del otro lado alguien puede pretender que se tenga una respuesta coherente, lista para ser comunicada verbalmente.

Hay razones para estar harto. Como media todos, ellos y nosotros, disponemos de cinco maneras de ser encontrados inmediatamente en teléfonos, chats varios, redes sociales o correos electrónicos. Ante tanta disponibilidad, la ambigüedad es el nuevo arte a cultivar. Emplee todos esos recursos para decir lo menos posible. Manténgase en tierra firme. Haga bromas sistemáticamente. Parapétese tras los emoticones. Tantee el terreno con mensajes. Si no hay respuesta no tendrá ni que despedirse. Nunca podrá conseguir tantas prestaciones con una llamada.

“Un SMS o un what’s App ahorran el saludo, la introducción del tema, y la intromisión en la vida del otro. Un mensaje es una comunicación diferida, breve y telegráfica, permite ir al grano sin sentirse maleducado”. Detengámonos un minuto en la palabra “diferida” porque añade la enorme ventaja de disponer de un margen de maniobra del que carecemos en una conversación en la que los minutos de reflexión se convierten en silencios incómodos que revelan mucha información sobre nuestra postura.

Y sí, esta psicóloga acepta que hablar es peligroso. “Una llamada puede delatar si te acabas de despertar, si estás en casa con amigos y te has bebido una copa, si has llorado o si estás impaciente por terminar la conversación. Muestra mucho más de uno mismo”.

Mis amigos reconocen que ahora más que nunca se dan el lujo de no contestar en esos raros días en que el teléfono suele manifestarse. Estas son sus razones: “Sabes que quién llama quiere hablar y tienes que disponer de al menos media hora”. “Las posibilidades de discutir se disparan”. “Esperan que tenga una respuesta concreta, si no estoy en condiciones, no contesto”. “Prefiero el chat. Mientras hablo puedo seguir con mis cosas, una llamada exige dedicación exclusiva”.

El artículo, sin embargo, no desarrolla más los tres motivos que a mi parecer son fundamentales para entender el declive del teléfono y el auge de la comunicación escrita, y sobretodo del email:

Por un lado, el email tiene mejor efectividad: se responde sólo cuando se tiene toda la información; de este modo se evitan los torpes “No lo sé”, “Tengo que mirarlo”, “Lo averiguaré”, etc. Cada mensaje tiene mucho más valor porque viene mucho mejor documentado y, además, esa información viene mejor articulada.

Por otro lado, no hay necesidad de hacer filigranas para tomar notas en una servilleta o en un post-it mientras se habla por teléfono; viene todo ya escrito. Y la información que nos envían, fácilmente la podemos agregarla a nuestros puntos de interés del GPS, a nuestra lista de contactos, a nuestra carpeta con información sobre ese asunto.

Tampoco hace falta hacer un gran esfuerzo de memoria; todo ha quedado grabado, y está siempre ordenado, localizado y disponible para ser encontrado a golpe de buscador en el ordenador. Por este mismo motivo, en las relaciones profesionales la comunicación escrita aporta una gran ventaja: se acabaron en gran medida las falsas promesas que se soltaban antes por teléfono porque el aire se las llevaba. Ahora queda todo escrito, y por tanto la gente suele ser más prudente y sincera en lo que asegura, afirma o promete.

Finalmente, el artículo elabora sobre cómo la llamada telefónica se está empezando a considerar como algo maleducado porque obligas al otro a atenderte aunque no quiera, y eres tú quén, al llamar, fijas cuando quieres hablar:

Hablar ha adquirido connotaciones insospechadas. Se considera invasivo, inoportuno o mucho peor, demasiado comprometido. La gente hace cualquier cosa por sacarse una llamada de encima. Incluso calcula hábilmente llamar cuando del otro lado hay garantías de no respuesta al tiempo que se deja el rastro elegante de una llamada perdida.

El artículo original, escrito por Karelia Vázquez, está aquí.